El sistema económico que revolucionará la banca

Un hombre de paja (Satoshi Nakamoto) aficionado a los trenes de juguete que inventa una nueva divisa harto de las comisiones bancarias. Un empresario australiano (Craig Wright) celoso de su intimidad que se oculta detrás del japonés misterioso. Un sistema criptográfico de máxima seguridad que hace temblar a los bancos centrales de medio mundo. Y especulaciones, muchas especulaciones referentes a la deep web, hackers con intenciones dudosas, arribistas empujados por la codicia, emprendedores visionarios… La historia de la gestación y posterior desarrollo de las Bitcoins está repleta de leyendas y medias verdades. Desde su anuncio en 2009 con la famosa carta firmada por Nakamoto, hasta la confesión de Wright en una entrevista con varios medios (entre los que se encontraban The Economist y la BBC), las famosas monedas virtuales no han hecho más que crecer, acumulando a su paso detractores y defensores a partes iguales. Un estudio reciente, publicado por el Instituto Swift con el título Monedas virtuales: ¿Medios de intercambio o activos especulativos?, aseguraba que las divisas como Bitcoin no suponían ningún riesgo para la estabilidad monetaria internacional. El estudio, que relativiza el impacto de estas monedas en la economía mundial, contrasta con otra noticia en la que varias empresas dedicadas a las criptodivisas aseguran que cada día se abre un cajero automático en el mundo dedicado a su distribución.

Entre titulares amarillos e historias que podrían formar parte de un capítulo de Mr. Robot, las criptomonedas han sumado a partes iguales defensores y detractores. De lo que nadie duda es de que su concepto -un medio digital de intercambio descentralizado, imposible de hackear y controlado por los propios usuarios, sin estar sujeto a los mandatos de la banca- es brillante. Uno de sus más destacados apóstoles es Alex Tapscott, fundador de Northwest Passage Ventures, empresa que impulsa la tecnología blockchain (cadena de bloques), el corazón de las criptomonedas. La compañía asegura en su página web que su misión es desarrollar “una economía inclusiva, justa, transparente, global y segura, en la que la riqueza se comparte con quienes la crean”. El propio Tapscott en uno de sus artículos para Forbes tituló “La democracia blockchain: un gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo”, poniendo esta tecnología a la altura de las grandes revoluciones. Tapscott defiende que “Blockchain es una base de datos o un gran libro de contabilidad global, que funciona en millones de dispositivos y está abierto a cualquiera, en el que no sólo información, sino cualquier cosa de valor (dinero, títulos, escrituras de propiedad, documentos de identidad, incluso votos), se puede mover, vender y manejar de forma segura y privada. Y donde la fiabilidad viene establecida por la colaboración masiva y un código inteligente en lugar de por intermediarios poderosos como gobiernos y bancos”.

En libros, conferencias y artículos publicados en algunos de los medios más prestigiosos del mundo, Tapscott desarrolla su teoría de que el Blockchain puede cambiar el mundo. Tal vez sea cierto. O tal vez no. Pero el simple hecho de poner en cuestión las normas establecidas para buscar alternativas más libres ya merece la pena.

Es mucho lo que se está hablando de esta nueva tecnología llamada Blockchain y mucho más que se seguirá hablando en los próximos años ya que apenas se está investigando todas las formas en las que esta tecnología podría ayudar a mejorar todos los servicios en los que se aplique. Pero es evidente que el sector que más rápido va a incorporar esta tecnología blockchain es la banca porque se ahorran mucho tiempo y dinero en las transferencias y porque añade un plus de seguridad a las operaciones bancarias.

En definitiva todos los bancos van a estar utilizando blockchain si no quieren desaparecer como entidad, de hecho ya no son necesarios los bancos como tal para guardar nuestro dinero, ni tampoco los necesitamos para hacer transferencias entre personas de manera rápida, económica y segura,  ahora con compañías FINTECH tenemos esas opciones a unos clic de distancia.

potencial

En Onecoin encontramos el mayor Blockchain que existe en la actualidad y el más rápido con capacidad de crear 120 billones de monedas, a una velocidad de 50.000 monedas por minuto lo que supone que las transacciones y los pagos serán completados en no más de un minuto de tiempo. Desde el 1 e octubre de 2016 OneCoin se posiciona como la criptomoneda número uno a nivel mundial por su valor de mercado (valor de cada moneda por el número de monedas creadas). 

Si querés formar parte del proyecto más innovador en medios de pago dirígete al siguiente post. Ya somos más de 2,5 millones de profesionales profesionales a nivel mundial.

Cambios tecnológicos6

Fuente: http://one.elpais.com/blockchain-sistema-economico-colaborativo-revolucionara-la-banca.

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